domingo 16 de septiembre de 2007

Recomendacion Ps2: .Hack//G.U.

Desde los tiempos que empece con la ps2, han sido muy pocos los juegos que realmente me han impresionado, y aun muchos menos los que han conseguido engancharme hasta el punto de decir, hasta que no lo complete no me quedo feliz. Hoy os quiero recomendar uno de stos últimos:
Dot hack//G.U.



Este es el por ahora el último de lo que parece ser una gran saga que descubri por casualidad, y de la que existe incluso una serie manga basada en estos juegos ( o quizás sea al contrario no estoy muy seguro).

La Historia:

Se crea un juego online llamado "The World" (como un World Of Warcraft pero a lo bestia), es el que juegas equipado con gafas virtuales haciendo que todo lo que vivas en el juego, parezca completamente real.


Aqui tomas el papel de Haseo, un jugador recien entrado en The World que tiene la mala fortuna de encontrarse con un par de Player Killers (asesinos de jugadores) que le engañan y le dejan medio muerto. Una misteriosa figura que lo ha observado todo te acoge...

Tiempo más tarde te conviertes en un poderoso jugador de nivel 130, y un PlayerKiller Killer (asesino de asesinos de jugadores) famoso por todos lados y más conocido como "The Terror of Death". Un tipo sin escrupulos que solo busca poder y venganza. Así es hasta que tiene un encuentro fortuito con un jugador llamado "Tri-edge", el cual utiliza un extraño ataque que no solo te elimina, sino que te vuelve un jugador de nivel 1.

Aqui comienza tu papel como Haseo para descubrir quien es ese "Tri-edge",como demonios ha conseguido volverte a nivel 1 y si es cierto lo que se comenta: "todos los que son atacados por "tri-edge" sufren un coma en la vida real".

El guión del juego, que no deseo alargarlo más para no joder a nadie por si se pica, es muy bueno, se engancha más por saber el final de la historia que por el juego en si.
El Juego:

Nos encontramos con un juego completamente en 3d, con vista en tercera persona, camara móvil y no incomoda a la vista, aunque a veces al salir de las tiendas y combates te desorientas un poco de por donde demonios ibas. Los gráficos no son malejos, cumplen bien su objetivo un pelin pixelados pero es algo al que al final no le echas cuenta. La música es muy buena con algunos temas japo-corales muy buenos. Un control muy comodo al que se acostumbra uno rapidamente.

Los combates son en tiempo real, de lo más sencillo que uno pueda echarse a la cara un botón para golpear y otro para defenderte. Tienes un indicador de combos, te lias a machacar el botón de golpear y cuando llegas a un determinado numero de combos puedes hacer un ataque especial con tan solo pulsar r1. Son entretenidos, además que los enemigos son muy variados, aunque pueden llegar a ser algo repetitivos.

Otro punto a favor del juego es el transcurso de éste, aunque es completamente lineal, puedes dar cien mil millones de vueltas antes de sguir el guión, lo que te permite subir de nivel explorar mundos, conseguir objetos. No existe mucha variedad de sitios a visitar tan solo un par de ciudades y el resto de sitios se limita a zonas donde matar un jefe final, conseguir un objeto x o un objeto y, este es quizás el punto mas negro del juego. Puedes hacer negocios con todos los personajes que aparecen en el juego, hacer pequeñas misiones, crear armas y poquito más. Aunque disponemos de un buen numero de personajes que tendremos como aliados.

El juego creo que solo se puede conseguir de importación (o con nuestro animal de carga) en un perfecto inglés o japonés si entiendes este idioma. No es un inglés muy complejo y se entiende perfectamente todo si dominas algo el idioma, tienes horas de conversación menos mal que todo viene subtitulado, en inglés, claro.

Por ultimo añadir que este titulo esta repartido en tres episodios, cada uno dependiente del otro. Osea, no es recomendable comenzar a jugar por el segundo, o por el ultimo, o ir saltando desordenadamente de episodios, que aunque jugables, no te ibas a enterar un pijo de la historia. Por el mismo motivo que son lineales, si por ejemplo, comienzas el segundo episodio con la partida salvada del primero, no pierdes ni el nivel, ni los objetos que hubieses conseguido, un gran punto a favor del juego.

Sin querer enrrollarme más, ni tampoco saber que más decir de este genial titulo, terminar diciendoos que en cuanto podais os hagais con él, da igual de la vía que sea. Tendreis un gran juego de muchas horas de entretenimiento (eso lo multiplicais por 3), un guión muy bien conseguido y en definitiva de lo mejorcito que se puede encontrar en el actual elenco de juegos para ps2. Un saludo.







Un pequeño relato.

De vez en cuando, ya sea por hobby, por aburrimiento o por simple intento de saciar mi insomnio, me pongo frente a la pantalla del Word, escuchando mis exitos de los 80 y comienzo a divagar ideas en mi mente. ideas que poco a poco les voy dando forma y las voy agrupando en frases y párrafos. La gran mayoria acaban siendo cosas infumables, pero otras a lo mejor se les puede dar alguna oportunidad. Si son capaces de rascar un poco de tiempo, les invito a que le den una oportunidad.

Vi un destello, fugaz en la inmensidad del cielo. Era como si por unos momentos los cielos me esbozasen una leve mueca de afecto. Su color brillante, blanquecino, cuya cola se desvanecía al mismo ritmo que se adentraba más y más en los cielos. Parecía incluso que era capaz de evitar las estrellas que encontraba a su paso. Fue una imagen inolvidable. Por unos momentos cerré los ojos, bañados en lágrimas por unas circunstancias que desde luego no deseaba. Y deseé volar junto a aquel cometa. Sumergirme en la profundidad del espacio, escapar de mi destino.

- No me jodas.

El arma firmemente sujeta con su diestra, con el cañón amenazante entre mis ojos. Sin duda prefería aquella visión estelar. Tan solo tenía que alzar un poco la vista, no mucho, para observar su semblante, frío como el acero. Ni una pestaña se movía, tan solo sus gruesos labios mientras chupaba ese cigarro medio acabado. Sus pequeños ojos marrones tenían una expresión de jocosidad. Aquel hijo de puta disfrutaba de aquellos momentos, por muchos que hubiese vivido. Helo ahí. Hundió sus frondosas cejas, en una mueca de la que se podía deducir que esperaba alguna reacción de mi parte.

- ¿Te me vas a poner a llorar?


Pensaba ya solo en el momento en el cual apretase el gatillo, y que esa maldita bala se incrustase en mi cráneo para perforarme el cerebro y lo redujese a una masa viscosa sin forma. Incluso que hiciese estallar mi cabeza, haciendo saltar trozos de cráneo, sesos y sangre a cinco metros a la redonda. De este modo por lo menos le jodería ese maldito traje de un azul marino, de un corte casi idéntico al de los gansters de los años 20. Cabrón fanático. Podía haberme echado a llorar como una colegiala con un rasguño en la rodilla. Quizás eso es lo que esperaba. Aunque seguro que estaría deseando que mascullase bravuconerías, si, eso le encanta a todos los pedazos de mierda como lo era éste. Pero su voz de gordo, de jodido niñato malcriado, me taladraba la mente. En esos momentos le hubiese gritado que disparase de una maldita vez, tan solo para dejar de oír esa voz tan aguda, tan propia de alguien que los únicos estudios cursados han sido la jerga callejera y los puños. Prefería el silencio del bosque. Ese dulce sonido del mecer de las hojas, los tranquilos pasos de pequeños animales que pululaban por los alrededores. Incluso prefería el nefasto zumbido de la línea de alta tensión que se hallaba en lo alto de nuestras cabezas. Cualquier cosa menos otra palabra arrojada de la garganta de aquel seboso cabrón. Esa voz me traía los amargos recuerdos de los sermones de mi padre. "Tienes que estudiar más. Eres un cabronazo insensato. ¿Dónde pretendes llegar? Hijo de puta desconsiderado". Y mientras escupía tales improperios mi madre tan solo se limitaba a mirar sus malditas teleseries mientras ordenaba a mi padre que me regañase en un tono de voz más bajo. "¡Dale una hostia al puto niño o lo que quieras pero cállate de una vez!". Había que joderse.

- ¿De que coño te ríes ahora?

Sin siquiera darme cuenta había esbozado una leve sonrisa. Y los graznidos del tipo disiparon mis recuerdos.

- ¿Te parece todo esto gracioso?.

- ¿Vas a disparar de una puta vez? – Ni yo mismo me creo que dijese eso. Pero ya se sabe cuando se fuerza demasiado el temperamento de alguien. Estallé.

En ese momento arrojó su cigarro fuertemente hacia un lado. Incluso a través de su chaqueta pude notar como todas sus grasientas carnes se movieron al unísono por el brusco movimiento. Se remojó los labios con la lengua. Pareció un puto sátiro a punto de desflorar a una jovencita. Tenía los ojos encendidos, el sudor le resbalaba por su gruesa frente y muchas gotas se quedaban incrustadas entre las arrugas de ésta, esas que parecían fallas. Me alegré por unos momentos que hubiese poca luz por aquellos alrededores. Porque ya pueden imaginarse la nefasta visión de un cabronazo tan gordo, con el rostro enrojecido por la emoción, brilloso por todo el sudor y esa expresión de vicioso. No, no era la imagen más propicia para llevarse a la tumba. Sin duda, mi espíritu jamás podría haber encontrado paz de ese modo.

- Despídete cabrón. – Las ultimas palabras que oiría. Trataba en todo lo posible de no escucharlas. Intenté evocar a mi memoria la dulce voz de Emma, mi primera novia. Oh, si, era preciosa, aquellos ojos grandes, tan expresivos, de intensa mirada verdosa, aquel largo cabello moreno, tan liso, que caía suavemente hasta su cintura. Esa mirada angelical que tenía, que me enamoró del modo más profundo que se cabía imaginar. Tan habladora. Cualquier tema, el más aburrido, ella lo transformaba en todo un esplendor de sabiduría, simpatía. Me encantaba sumirme en sus palabras, tan bien pronunciadas, era la voz de un ángel. Mientras me perdía en la inmensidad de su mirada. Y su fiereza haciendo el amor.

- Nunca debiste joder al gran Hombre... - ¡Había que joderse! ¡El muy cabrón de disponía a soltarme un discurso! ¿Por qué no lo haces ya? ¿Por qué no aprietas de una puta vez ese gatillo? Venga si lo estas deseando. ¡Pero fíjate lo suave y sensible que está! Pensar en mi novia, eso es lo que haría. Emma, Emma. "Te he dicho que a la cama, mamón. En la tele no aprenderás nada bueno" ¿Mi madre? No por favor. No me juegues ahora malas pasadas memoria sádica de mierda. Vamos Emma, Emma. Pero por favor, ¡Si acabas de tenerla fresca hace un rato! ¿Qué coño té pasa ahora?.

- ...así es, la vida es cruel y... - ¿Pero todavía está hablando esta bola? Vamos, hay que joderse, aquí estoy a punto de morir y tengo que soportar a este seboso, y a mi madre.

- Despídete. - ¿Cómo? ¿Acabaste ya? ¡Joder!, ya era hora.

Evocando a algún actor de seria B de alguna película de gansters, su rostro torno una expresión de..., de..., de alguien que va a pegarle un tiro a otro alguien. Sin más.

“Click!”

¿”Click?”, ¿Qué coño significaba ese “Click?”. El gordo miró su arma negra con cara de estupefacción, estaba anonadado. ¡El puto arma se había encasquillado!. Que alguien me recuerde que le dé un beso en el trasero a mi ángel de la guarda.

Como un rayo en la tormenta me levanté. Al principio me costó un poco después de tanto tiempo de rodillas sobre la húmeda hierba. Tal como percibí el peso de mi cuerpo sobre las piernas corrí hacia el aún sorprendido tipo, con los puños cerrados. Cayó como un enorme saco de patatas tras encajar ni puño sobre su rostro. Tuve que darle en todos los dientes, debido al dolor que sentí. Haciendo un amago por evitar éste mordiendo fuertemente los labios, me apresuré a incrustarle mis zapatos en el rostro. Aún gritaba cuando recogía el arma del suelo, lanzada a unos metros de distancia debido al impacto. Me sentí el amo del mundo, cuando al abrir los ojos vio al tío con más cara de sádico hijo de puta que jamás había presenciado. ¡Y apuntándole con su propia arma!. Observé con una amplia sonrisa en el rostro su cara de conejillo asustado, con la sangre brotándole con fuerza de los labios y la nariz. Toda la zona izquierda de su cara presentaba un rojo muy intenso. Intentaba controlar su pánico y pronunciar palabra.

- ¡Ni se te ocurra abrir la puta boca hijo la gran puta! – La emoción del momento me quemaba por dentro. El corazón latía con tal fuerza que creí por momentos que estallaría. Realice un esfuerzo sobrenatural para controlar mis impulsos. Antes de caer desfallecido por la descarga de adrenalina. Pero no pude evitar que una lagrima saliese de mis cuencas.

- Es increíble como cambian las tornas.- Mi tono de chulería propasaba limites.- ¿Cómo te sientes gordo de mierda?. – Estuve a punto de dispararle tan solo con oír ese infernal jadeo, con la boca entreabierta, mostrando unos increíbles dientes perfectos. - ¡Vamos! Trata de joderme otra vez.

Le di un golpe seco al lateral del arma, de la propia emoción. Y es mala suerte, para él, que el arma se disparase, putos trastos viejos. Y peor suerte que la bala fuese directo a su pecho. Con tanta envergadura era normal que pasase.

Le observe detenidamente. Aún lleno de furia y rabia contenida. Sentí deseos de patearle el cuerpo, el rostro, hasta que quedase irreconocible, salvo por el tamaño y el traje. Pero opté por observarle detenidamente. Tan siquiera me preocupé de que el sonido del disparo alertase a alguien que estuviese cerca. Nada irrumpiría ese momento, mi momento. Parte de mi venganza estaba cumpliéndose. Cada brote de sangre que emanaba de su pecho era un pedacito de vida que sentía que volvía. Y con cada brote toda la masa muscular sufría un espasmo. Sus ojos se tornaban más rojos al mismo tiempo que más abiertos. En el umbral de su inminente muerte intentaba mascullar algo. Incluso creo que consiguió pronunciar alguna que otra palabra. Pero mis oídos estaban cerrados. Tan solo conseguía ver los rostros de mis seres queridos, ahora muertos, en la cara de aquel tipo agonizante. Del mismo modo que pasa la brisa a través de las ramas de los árboles en el bosque, el alma recién salida de su cuerpo inerte, recorrió el lugar. Incluso los sonidos del mundo acallaron para acompañarme en ese leve momento de gloria que me acompañaría para el resto de mi vida. Guardé el arma en el sucio traje gris que portaba sobre mis hombros. Y abandone la escena. Como el viento.

Mi venganza tan solo había comenzado.


La ciudad se teñía de colores anaranjados y rojos. El viento era cada vez más frió y soplaba con una furia que se intensificaba por momentos. La ciudad se acallaba, y solo los lamentos de la urbe hacían eco en las solitarias calles. Se alzaba ante mí el ruinoso edificio de dos plantas, antes un hotelucho de mala muerte, ahora solo un nido de desechos humanos. Las paredes ladrilladas llenas de graffitis, las ventanas semiabiertas, donde no se apreciaba ni un cristal entero, dejaban salir al exterior un hedor a putrefacción y sudor. La puerta de la entrada era de una madera ya muy podrida, casi hubiese podido romperla con facilidad un único puñetazo. "MORADA DEL DIABLO", escrito en spray negro se leía esta frase en la puerta. Que poca imaginación de la de estos putos yonkis. Ésta estaba semiabierta. Por un momento me quedé helado. No era por el frió que sobrecogía mi cuerpo, era por lo que podía encontrar tras esa puerta. Podían haber cinco o seis tíos armados hasta el culo, y yo, como era evidente, era solo un pobre *CENSURADO* con un arma poco fiable y solo tres balas en el cargador. Suspiré, de un modo que parecía que todo ya me era fútil, nada me importaba. En cierto modo tal afirmación era cierta. Me arreglé el pelo con mi mano, no sirvió de mucho ya que después de tanta agresividad mi cabellera morena dejaba mucho que desear. Me coloqué bien mi chaqueta y mi camisa de seda blanca con manchas de a saber que. Si tenía que morir, por lo menos moriría guapo. Tales pensamientos me revolvieron el estomago, yo no suelo ser así en circunstancias normales, pero por ser este caso tan especial se podría hacer una pequeña excepción. Tras suponer que estaría encantador, entré en el edificio.


Me alegré de no haber cenado copiosamente, el indescriptible hedor casi me hizo vomitar. En el interior del edificio había más frió que en la calle. Todas las paredes estaban manchadas de humedad. Éstas estaban empapeladas de un color azul ya casi desteñido y sí, más graffitis. Me fijé por unos momentos en un dibujo muy bien realizado, justo detrás de un gran mostrador de madera a la izquierda del recibidor. Era una mujer rubia, desnuda, de enormes pechos. Era muy relista y detallista, hecho sin duda por un buen dibujante. Sonreí al leer una inscripción en color negro que había justo debajo: "Me encanta chupar pollas. Llámame 60689034", el último numero estaba borroso. Desvié por unos momentos mi atención a ese museo de arte juvenil y reparé en la escalera que tenía justo al fondo. Supuse que si el cabrón de Vinnie estaba aquí, se encontraría en lo mas alto del edificio. Fui avanzando hacia la escalera mientras esquivaba del suelo colchones podridos, retos de jeringas, porros, condones, basuras de todo tipo e incluso enormes y secos pedazos de mierda. Literalmente hablando.

Opté por no apoyarme en el delgado pasamanos. Su aspecto me indicaba que cedería a la menor presión. No me apetecía alertar a todos los que pudieran encontrarse en esos momentos. Aunque por el silencio reinante podía deducir que estaba vacío, o solo habría un par de yonkis sufriendo el mono. Tipejos que, con mostrarme bravucón con mi arma, echarían a correr, llorar o sé cagarian en los pantalones. Subí lentamente peldaño a peldaño, procurando el menor ruido posible, casi imposible, ya que el mero echo de apoyar la punta de mis pies hacia crujir toda la estructura. A medida que ascendía, podía oír un sonido escalofriante. Era el lamento de alguien que parecía un moribundo, lastimoso que se parecía provenir de todos lados. Pisé sin darme cuenta una lata de cerveza, ésta me hizo perder el equilibrio y me forzó a tener que sujetarme fuertemente al pasamanos si no queria ver mi cara estampada en los sucios escalones. Mientras me reponía del susto pensé que era el genio del sigilo. La lata cayendo peldaño a peldaño haciendo un ruido infernal hasta chocar contra uno de los muros, y el sonido de la madera resquebrajándose tuvieron que alertar a todo ser viviente que se encontrase a veinte metros a la redonda. Pero todo volvió a la calma, excepto por los lamentos que proseguían igual que antes. Que cariño me tenia mi ángel de la guarda. Vinnie no estaba aquí. De lo contrario lo hubiese alertado. Ese hijo de puta se caracterizaba por tener un oído muy fino y una puntería igual o mejor. Aún así seguí mi ascenso. Esta vez fijándome más por donde ponía mis pies. Sudando como si hubiese ascendido la Notre Dame, vi, al llegar al final, un estrecho pasillo. Las paredes con el mismo empapelado, mismo olor, misma basura y eso sí, distintas muestras de arte. Había dos puertas pequeñas, una en cada lado del pasillo, frente por frente y otra algo más grande al fondo con una inscripción en pintura roja. Ésta rezaba: "Hogar de Satanás". Sin duda el despachito donde Vinnie hacia sus chanchullos de traficante de poca monta. A medida que me adentraba por el segundo piso del edificio, los extraños lamentos de ultratumba cesaron. Respiré por unos momentos algo más tranquilo. Aunque sentí un extraño peso en mis calzoncillos cuando, de pronto, la primera puerta de quedaba a mi derecha se abrió violentamente. Surgió del oscuro umbral un tipejo moribundo, vestido de motero, con los ojos inyectados en sangre, la mirada perdida en ninguna parte. Una melena larga y rizada negra de suciedad y una barba profunda igualmente extensa y sucia.

- ¿Jim... ...my?- Mascullaba las palabras como si no hubiese dormido en años. Y mientras trataba de vocalizar observé como un grueso hilo le baba le resbalaba desde su boca hasta su barba. - ¿E..., eres..., tú?.

Empuñe rápidamente mi arma y le apunté a la cara. Por nada del mundo iba a permitir que se acercase demasiado a mí. Haciendo caso omiso a aquel cañón que le apuntaba, fijaba su vista tratando de reconocerme. Era incapaz de mantenerse en pie, parecía que en cualquier momento iba a besar el suelo.

- ¿Qui..., en ...cojones eres? – Pude deducir por sus ojos que tendría alrededor de unos cuarenta y muchos años. Lucia una sucia camisa negra de Motörhead, llena de restos de vómitos, y restos de tabaco. - ¿Quieres..., quieres co..., colocarte conmigo?- Sonrió. No le quedaban dientes. Y su aliento era lo mas parecido a un queso de cabrales podrido. – Tengo un..., un caballo..., co, cojonudo.

Opté que lo mejor para ambos era el darle un buen culatazo en la cabeza. Y me alegré ver como se desplomó de pronto a mis pies. Me incliné dispuesto a cachearle, el muy hijo de puta llevaba una pipa. Un revolver de gran calibre, estaba sin munición pero me decidí a llevármela conmigo, por lo menos serviría para hacer que algún que otro capullo se pensase dos veces el intentar algo conmigo. Deseando el no tener más encuentros inesperados, seguí avanzando entre la mugre hacia el despachito de Vinnie.

La puerta no estaba cerrada con llave, así que el redondo pomo, giró sin ningún problema. Cabía la posibilidad de que el paranoico de Vinnie, hubiese instalado alguna trampa, así que me puse de espaldas contra la pared, al lado de la puerta y la abrí. Suspiré, en esta ocasión el paranoico había sido yo. Todo estaba en calma en su interior, excepto por el cadáver que yacía en el suelo. Lo reconocí al instante, era George “Dedos Hábiles”. Un ladronzuelo enganchado a la marihuana y a la coca, solía trabajar para Vinnie, no entendía el porqué lo habían liquidado. Tuvo que sufrir bastante hasta morir desangrado con ese enorme agujero en la boca de su estómago. Todo el resto de la habitación estaba patas arriba, restos de papel quemados, muebles por el suelo, algunos billetes de cien pavos esparcidos, sin duda habían sufrido un registro inesperado. Todo esto me jodía sobremanera. Ahora no estaba seguro de donde encontrar a ese grandísimo cabrón come-espaguetis. Volví a mirar a George, en circunstancias normales, hubiera echado hasta mi primera papilla con semejante espectáculo macabro, pero desde hacía tres días nada de lo ocurrido se acercaba ni remotamente a ser normal. Observé la expresión de temor en sus ojos, traté de reconstruir la escena en mi mente, el tener una recortada amenazante, apuntándote a la cara. Son esos momentos en los que desearías no estar allí, ves tu vida pasando delante de tus ojos, aunque en el caso de este cabrón su vida se resumiría en largas noches en compañía de hierba y la pornografía televisada. No me importaba en absoluto que este bastardo estuviese sin estómago, pero algo tendría que saber o hacer, de lo contrario aún seguiría vivo. Por unos momentos me di cuenta de algo que yacía junto a él, una tarjeta arrugada y manchada de sangre. Era una invitación para una fiesta en el local “Ángel Caído”. Conocía ese lugar. Un oscuro y sucio antro de mala muerte donde estridente música rock y la más decadente juventud se entremezclaban en la noche.
Hacia allí es donde llevaría mis pasos.


El brillo de la luna se filtraba a través de las pasajeras nubes del cielo. La oscuridad de la bóveda celeste se encontraba adornada por el enorme e infinito mosaico de puntos luminosos que formaban las estrellas. El intenso frío cortaba mi rostro. Caminaba con pasos torpes, con la única compañía del sonido de mis pasos que hacían eco en las solitarias calles, excepto algún que otro transeúnte que caminaba raudo a resguardarse del frío y del lejano sonido de motores de un tráfico casi inexistente por las calles colindantes. Me dirigía seguramente a la boca del lobo. No era por la posibilidad de encontrarme cara a cara con Vinnie en su propio territorio, es más, daba incluso por hecho que aquel cabrón no estaría allí. Pero sí era de esperar el hallar a bastantes sujetos que deseaban encontrarse frente a mí y liquidarme. A estas alturas, mi cabeza ya tendría un precio. Esperaba por lo menos que estuviese bien cotizado y que la recompensa por mi muerte sería elevada. Por lo menos moriría con la sensación de haber sido un tipo importante. Pero, sobre todo, lo que amordazaba mi mente y mi cuerpo era el no tener un maldito cigarro que echarme a la boca. Y, después de todo lo sucedido, ya me merecía por lo menos uno.


A medida que avanzaba por lúgubres callejones, pasaba de ruinosas urbanizaciones de apartamentos nido de escorias humanas, a callejuelas tímidamente alegradas por los chirriantes colores de las luces de neón que indicaban bares, hoteluchos intentando disimular harenes de sidosas prostitutas y pequeñas tiendas autoservicio veinticuatro horas. Mi necesidad de nicotina, que ya se hacía presente en todos mis pensamientos y que imagino, incluso se reflejaría en mi rostro, me obligó a realizar una pequeña parada en uno de estos establecimientos. Se encontraba al pié de un pequeño edificio de apartamentos de deteriorado aspecto, en perfecta armonía con el resto del barrio. La puerta de sucios cristales adornados con montones de recortes publicitarios estaba abierta. No me entretuve mucho en observar los apilados productos en estanterías de metal, ni en el repugnante suelo de baldosas color madera que no habían visto la lejía en quizás años. Centré totalmente mi atención en el anciano dependiente de frondosas arrugas, con escaso pelo canoso en la coronilla y que me observaba con cara de póquer. Siquiera me preocupé del cambio cuando se cobró el paquete de cigarrillos rubios y el mechero que así con mal disimulado desespero. Salí de las tienducha con la mirada fija en los cigarrillos mientras los desenvolvía, me apoyé en la pared al lado de la puerta que acababa de atravesar y prendí lumbre al tabaco. Noté como una sensación áspera pero reconfortante atravesaba toda mi garganta. Dejé que el humo se asentase bien por todas las cavidades de mi cuerpo, sonreí inconscientemente con aquella sensación de mareo que sufría mi cabeza, lentamente expulsé lo que aún quedaba en mi interior. Saboreé el cigarro en toda su plenitud, me reconfortó esa sensación de sequedad en mi boca, mis labios, mi garganta, parecía incluso que no había fumado en años. Le dedique una sonrisa a mi humeante compañero. Allí, disfrutando de aquel momento del cual era merecedor, miré al cielo. Traté de recordar por unos momentos como demonios había llegado a esa situación.

viernes 7 de septiembre de 2007

Una segunda oportunidad en la vida. Cronica de un accidente.

Los que somos padres sabemos lo dificil que es, en ocasiones, educar a los niños, más aún que se porten mas o menos correctamente, y que en momentos concretos te sacan de quicio y se llega a perder los papeles.

Con esto quiero decir que no es muy extraño el que por este mismo motivo, se peguen dos buenos gritos, un puñetazo a la pared, una patada a una silla, o un portazo. Pues ahi que tener cuidado con esos arraques de genio, sobre todo con el último ejemplo, más si cabe si es de cristal.

Un simple portazo a una puerta de cristal, un cristal roto, un trozo que cae en un brazo..., una tarde fatidica.

Al principio tan solo fue una pequeña sensación de frio, como un objeto metálico que suavemente roza tu piel, como una suave brisa de viento del norte. Lástima que la visión no acompañase a la sensación. Mis ojos se clavaron ante la pavorosa imagen de piel y carne abiertas en canal, mostrando por unos segundos un relleno de intenso color rojo oscuro, un color brillante que comenzó a emanar con una fuerza y una intensidad como si de un rio desbordado se tratase, pero no era agua, era mi vida que chorreaba desde mi brazo hasta el suelo, empapando los restos de cristales rotos.

Corri hasta el baño, pero mi nerviosismo y los pavorosos gritos de unos crios asustados, tan solo me dieron cordura para apretar fuertemente una toalla contra aquella cascada roja. Como pude así a los pequeños para llevarlos a casa de algún vecino, la espera de que alguna puerta se abriese se hizo eterna, mientras la toalla se teñia cada vez más con mi sangre, y bajo mis pies, salpicaba mi fluido vital. Una cascada roja se formaba por cada peldaño que subia hacia la planta de arriba, en mi mente solo se formaba una idea "Que hubiese alguien, De esta no salgo, por lo menos que los niños no vean esto, no vean que voy a morir.

Cuando se está desesperado por salvar la vida, no se siente dolor, por mucho que apretase aquel trapo enrojecido y hasta ya duro de la sangre que iba secándose poco a poco. Aún saque fuerzas para marcar por telefono y llamar a una ambulancia. Tengo aqui que dar mi ehnorabuena al servicio de emergencias porque despues de tener que repetirles 3 veces la dirección, asi como tres llamadas más de varios vecinos, tardasen 20 minutos en llegar por que se habian equivocado de direccion. (Y añadir que el hospital de mi ciudad está a menos de 10 minutos a pie desde de donde yo vivo).

Y aqui viene la gran suerte de mi vida, una voz que me llama. Como pude me tambalee hasta el origen de esa voz, de pronto oscuridad. (Añadir que, casualidades del destino, esa voz provenia de un vecino que casualmente subia de comprar pan, para nada sirvio el aporear todas las puertas que vi).

Fueron unos cinco minutos, recuerdo que soñé algo, aunque soy incapaz de acordarme de que, pero me sentia por alguna extraña razón tranquilo, sabia lo que habia pasado, pero no tenia miedo, ni remordimientos. Me despertó una fresca sensación en la cara y el cuello. Abrí los ojos, aunque solo veia pequeños destellos de luz delante de mi, con miles de colores y numerosas voces que flotaban en el ambiente, como murmullos apagados dentro de una gran biblioteca. Me hallaba en mi portal, rodeado de gente tratando de ayudarme y de curiosos asustados. Segun me dijeron más tarde, mi rostro estaba pálido, apagado, con los lábios hinchados, blancos, los ojos hundidos y la mirada perdida intentando seguir el eco de mi muda voz. Fueron unos 20 minutos, un instante para mi, una eternidad para los que estaban a mi lado. Resonaron las sirenas en mi cabeza y, trás un instante, note como mi inerte cuerpo posó sobre la comodidad de una camilla. Estaba salvado. El Destino me concedió mi segunda oportunidad. Volveria a vivir.

Todo esto que os acabo de contar como si de un programa de antena 3 se tratase (es que soy un escritor fustrado), a sido lo que me ha enseñado que la vida son dos dias, no merece la pena estar siempre viviendo preocupado, pensando en el pasado o lamentandose del presente. La primera leccion es que con los arranques de cojones (sustantivo de ataques de mal genio, cabezoneria, etc), no vas a llegar a nada, como mucho a partir algo, partirte algo o a casi acabar con tu vida por una gilipollez. Valido para los que se enfadan con la pareja, hijos, padres, hermanos o amigos.Yo casi no lo cuento, a mi mujer casi le da un infarto, mis niños se dieron un susto de muerte y para que? para nada.

Por suerte ha acabado bien. El resumen de mi relato es que me tuvieron que operar de urgencias, he perdido dos musculos y una arteria de las que comunica con la mano. Me han dicho que son poco importantes y podre hacer una vida normal. No ha habido corte de tendones, motivo por el que ahora puedo escribir estas lineas.

jueves 6 de septiembre de 2007

Un odio profundo.

Quizás me llameis raro, loco o simplemente gilipollas, aunque personalmente prefiero llamarme original. Hay muchas cosas que detesto, ya sean manias, o mera costumbre (o falta de ella).

Primero siempre me ha gustado no ir a la moda. No me gustan que me digan lo que he de vestir, de ver, escuchar o comer. Desde pequeño me he creado mi molde, y ya rondando los 30 no creo que vaya a romperlo, quizás abollarlo, pero solo con mucha dificultad. Llevo mi propio estilo de vestir, algo cómodo, sin pretensiones de nada, tan solo de un yo mismo. Ignoro las marcas, me importa un bledo vestir de Lacoste, de Armani, o de el puesto del mercadillo. Me rio de la estupida moda light, zumos bajos en calorias, galletas bajas en grasas, batidos de soja, semen con vitamina C. De toda la vida hemos bebido leche entera, filetes de cerdo con toda su grasa, y platos rebosantes de puchero con su tocino para mojar pan. Asi estamos, algunos con 30 o 40 años y hechos una mierda.

Aborrezco casi toda la música actual. Se ha puesto de moda el/la cantante o grupo de taquillazo de ventas los cuales te los machacan por la radio a todas horas hasta que una de dos, o te gustan o los aborrezcas hasta el punto de tener pesadillas (eso mismo me pasaba con King Africa). De no hablar ya de los tipicos solo válidos para que las jovencitas repleten sus carpetas y libros con su careto. Y que decir de la jodida musica discotequera actual, cualquier tema es valido para joderlo añadiendole un par de voces sintetizadas y bombos a todo carajo. De ahi solo resta pasear con el tema en cuestion en el coche a todo volumen, sin que se distinga ni una maldita nota y fastidiando el vecindario. Cierro el tema musical con algo que me repatea los higadillos, tanto que solo nombrarlo ya es suficiente, reguetton.

Cierro mi monologo mencionando algo que cuando pequeño me encantaba, y a medida que me fui haciendo mayor o se me volvió muy aburrido, es que se volvió desesperante, la televisión.

Ahora que soy más viejo y observo a mis hijos me doy cuenta que para entrenerlos solo hace falta un par de muñecos o personas haciendo el ganso, una musiquilla estridente y pegadiza o el gran recurso de los dibujos animados. Quizás sería eso lo que hacia que yo pasase bastantes horas frente a la caja tonta, o por lo menos hasta que a mi casa llego una maravilla negra llamada Master Sistem.

Ahora para mi gusto de la tele solo se salvan las noticias (algunas) y los documentales de animales que son ideales para echarse una siesta. Por que el resto..., clones de Gran Hermano hasta en la sopa, programas de cotilleo o de corrales de gallinas, la moda de ver a los famosetes bailando, cantando, haciendo el capullo; peliculas americanas de serie Z que nos las ve ni su director, y cuando ponen alguna buena te la rellenan de publicidad hasta el punto que parece que te corten la publicidad para ponerte un poco de pelicula. Los pocos programas interesantes son emitidos a altas horas de la noche y van cambiando de horario o directamente desapareciendo de emision sin previo aviso. Por lo menos queda algo de franja pensada en los niños, y ponen algo de dibujos animados (si señores de Antena 3, existen más dibujos aparte de los Simpson).

Pues con todo esto me he quedado algo mas relajado, hay muchas cosas que me he dejado en el tintero, pero no quiero aburrir más al personal. Si podeis decirlo soy bastante...original.

lunes 3 de septiembre de 2007

Presentación y saludos.

En mis comienzos, aquellos con ese magnifico módem de 56 Kb, aquel ruido infernal, en los cuales bajarse una pelicula era como soportar un programa de Noche de Fiesta; estaba de moda tener un canal de chat propio. No molaba entrar y no tener arroba y que los demas ignorasen lo que dijeses. No. Era mejor tu propio canal, donde tu fueses el rey, y si alguien te contradecia lo baneabas y listo, a tomar por culo.

Más adelante la moda fue el tener una propia pagina web. Daba igual el tema, ya incluyese enlaces para bajarte los últimos estrenos de cine, o la vida y milagros de las marmotas australianas.

Ahora (si no hay ya algo nuevo que yo aun no sepa), la moda es tener un blog. Puedes decir las paridas que se antojen y quedarte tan ancho. Poner fotos de la boda de tu prima, si, esa tan guarra que jamás se creyó que conseguiria enganchar a algun tio a no ser que fuese muy capullo. Lo que le plazca a uno.

Aqui el menda no iba a ser menos, por ese motivo, estreno hoy mi rincón.

Si todavia no te has aburrido y sigues ahi (el resto de paginas de seguro más interesantes tambien), deseo darte la bienvenida a éste, mi pequeño rincón. No te preocupes por el titulo del blog, no es ningna página ni de psicología, ni nada por el estilo. Ya la iré amoldando poco a poco con, pues con..., con lo que me venga en gana, que para eso es mi blog.

Saludos.