viernes 7 de septiembre de 2007

Una segunda oportunidad en la vida. Cronica de un accidente.

Los que somos padres sabemos lo dificil que es, en ocasiones, educar a los niños, más aún que se porten mas o menos correctamente, y que en momentos concretos te sacan de quicio y se llega a perder los papeles.

Con esto quiero decir que no es muy extraño el que por este mismo motivo, se peguen dos buenos gritos, un puñetazo a la pared, una patada a una silla, o un portazo. Pues ahi que tener cuidado con esos arraques de genio, sobre todo con el último ejemplo, más si cabe si es de cristal.

Un simple portazo a una puerta de cristal, un cristal roto, un trozo que cae en un brazo..., una tarde fatidica.

Al principio tan solo fue una pequeña sensación de frio, como un objeto metálico que suavemente roza tu piel, como una suave brisa de viento del norte. Lástima que la visión no acompañase a la sensación. Mis ojos se clavaron ante la pavorosa imagen de piel y carne abiertas en canal, mostrando por unos segundos un relleno de intenso color rojo oscuro, un color brillante que comenzó a emanar con una fuerza y una intensidad como si de un rio desbordado se tratase, pero no era agua, era mi vida que chorreaba desde mi brazo hasta el suelo, empapando los restos de cristales rotos.

Corri hasta el baño, pero mi nerviosismo y los pavorosos gritos de unos crios asustados, tan solo me dieron cordura para apretar fuertemente una toalla contra aquella cascada roja. Como pude así a los pequeños para llevarlos a casa de algún vecino, la espera de que alguna puerta se abriese se hizo eterna, mientras la toalla se teñia cada vez más con mi sangre, y bajo mis pies, salpicaba mi fluido vital. Una cascada roja se formaba por cada peldaño que subia hacia la planta de arriba, en mi mente solo se formaba una idea "Que hubiese alguien, De esta no salgo, por lo menos que los niños no vean esto, no vean que voy a morir.

Cuando se está desesperado por salvar la vida, no se siente dolor, por mucho que apretase aquel trapo enrojecido y hasta ya duro de la sangre que iba secándose poco a poco. Aún saque fuerzas para marcar por telefono y llamar a una ambulancia. Tengo aqui que dar mi ehnorabuena al servicio de emergencias porque despues de tener que repetirles 3 veces la dirección, asi como tres llamadas más de varios vecinos, tardasen 20 minutos en llegar por que se habian equivocado de direccion. (Y añadir que el hospital de mi ciudad está a menos de 10 minutos a pie desde de donde yo vivo).

Y aqui viene la gran suerte de mi vida, una voz que me llama. Como pude me tambalee hasta el origen de esa voz, de pronto oscuridad. (Añadir que, casualidades del destino, esa voz provenia de un vecino que casualmente subia de comprar pan, para nada sirvio el aporear todas las puertas que vi).

Fueron unos cinco minutos, recuerdo que soñé algo, aunque soy incapaz de acordarme de que, pero me sentia por alguna extraña razón tranquilo, sabia lo que habia pasado, pero no tenia miedo, ni remordimientos. Me despertó una fresca sensación en la cara y el cuello. Abrí los ojos, aunque solo veia pequeños destellos de luz delante de mi, con miles de colores y numerosas voces que flotaban en el ambiente, como murmullos apagados dentro de una gran biblioteca. Me hallaba en mi portal, rodeado de gente tratando de ayudarme y de curiosos asustados. Segun me dijeron más tarde, mi rostro estaba pálido, apagado, con los lábios hinchados, blancos, los ojos hundidos y la mirada perdida intentando seguir el eco de mi muda voz. Fueron unos 20 minutos, un instante para mi, una eternidad para los que estaban a mi lado. Resonaron las sirenas en mi cabeza y, trás un instante, note como mi inerte cuerpo posó sobre la comodidad de una camilla. Estaba salvado. El Destino me concedió mi segunda oportunidad. Volveria a vivir.

Todo esto que os acabo de contar como si de un programa de antena 3 se tratase (es que soy un escritor fustrado), a sido lo que me ha enseñado que la vida son dos dias, no merece la pena estar siempre viviendo preocupado, pensando en el pasado o lamentandose del presente. La primera leccion es que con los arranques de cojones (sustantivo de ataques de mal genio, cabezoneria, etc), no vas a llegar a nada, como mucho a partir algo, partirte algo o a casi acabar con tu vida por una gilipollez. Valido para los que se enfadan con la pareja, hijos, padres, hermanos o amigos.Yo casi no lo cuento, a mi mujer casi le da un infarto, mis niños se dieron un susto de muerte y para que? para nada.

Por suerte ha acabado bien. El resumen de mi relato es que me tuvieron que operar de urgencias, he perdido dos musculos y una arteria de las que comunica con la mano. Me han dicho que son poco importantes y podre hacer una vida normal. No ha habido corte de tendones, motivo por el que ahora puedo escribir estas lineas.